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Reflexiones desde Cuba en el día de las telecomunicaciones y el Internet

La semana pasada tuve la oportunidad de participar en el Cuban Cyberspace Camp 2016 organizado por la Unión de Juristas de Cuba y iTechLaw, asociación internacional de abogados en tecnología. Mi participación se centró en comentar la experiencia peruana en la regulación de la ley de protección de datos personales así como las normas que regulan la responsabilidad de los proveedores de servicios de Internet por infracciones a derechos de autor. Tuve además la grata posibilidad de conocer, durante tres días, la realidad cubana de primera fuente. Todo ello me ha llevado a escribir esta nota a propósito del reciente día de las telecomunicaciones y el Internet, que se celebró el 17 de mayo último. Dos historias, que relato a continuación, resumen la gran experiencia vivida.

El acceso a Internet y las comunicaciones en Cuba

La empresa de telecomunicaciones en Cuba se llama ETECSA (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A.). Se trata de una empresa estatal que mantiene el monopolio en la prestación de los servicios de comunicaciones, algo similar a lo que ocurría en nuestro país con la Compañía Peruana de Teléfonos (CPT) y Entel en los años ochenta, es decir, antes de la liberalización del mercado de las telecomunicaciones. Si bien los ciudadanos cubanos pueden contratar los servicios de telefonía fija y móvil, no es posible contratar directamente el servicio de acceso a Internet. Entonces ¿cómo hacen los cubanos para conectarse a Internet? La conexión se puede hacer únicamente a través de las pocas antenas que el Estado ha instalado en parques públicos. ¿Cómo? La manera oficial de conectarse a Internet es comprando tarjetas prepago emitidas por ETECSA a costos elevados. Toda restricción desproporcionada genera un mercado negro y es por ello que algunos cubanos han desarrollado un rentable negocio en esos mismos parques revendiendo minutos de acceso a Internet a un precio menor. Por lo tanto, si uno quiere conectarse a Internet en Cuba es necesario acceder a cualquiera de estos dos mecanismos, y, quizás lo principal, tener la suerte de vivir cerca de un parque público donde exista alguna de estas antenas. Otra alternativa, si uno se hospeda en un hotel, es que el hotel tenga el servicio de ETECSA disponible en alguna de sus áreas comunes. Los precios se ubican aproximadamente en 5 euros por hora (algo así como 16 soles por hora). En cualquier caso, si vemos en alguna calle de La Habana una acumulación extraña de personas mirando sus teléfonos casi sin parpadear, tengan por seguro que se trata de un punto de acceso a Internet de ETECSA.

“El Paquete” y la fascinante creatividad cubana

La restricción de las comunicaciones y el acceso a la información en Cuba choca frontalmente con la sed del cubano por acceder a contenidos e información internacional, lo cual no ha sido obstáculo alguno para poner a prueba su creatividad y sacarla adelante con mucho éxito.

Conversaba con la madre de un amigo cubano y ella me comentaba que todos los días por la noche ve el programa de la doctora Polo “Caso Cerrado”. Enseguida le pregunté con cierta ingenuidad: ¿a través de qué canal transmiten ese programa? y con mucha naturalidad me respondió, cual Sherlock Holmes a Watson: “Por el Paquete”. Esa respuesta me abrió una fascinante puerta a uno de los sistemas más recursivos que he conocido y que batallan con éxito contra una desmedida restricción estatal de acceso a la información.

En sus inicios el acceso a contenidos distintos a los que difunde el Estado a través de sus canales oficiales se daba en Cuba a través de la conocida piratería satelital. Sin embargo, esto fue rápidamente detectado por las autoridades locales y perdió vigencia. Fue en esos momentos donde surgió, allá por el año 2007, el Paquete. El Paquete es la entrega semanal en la puerta de tu casa de un disco de un 1 TB que recopila las ediciones más recientes de los principales programas, series internacionales y programas online a cambio del equivalente a un dólar (sí, un dólar ó tres soles y treintaidos centavos). Dado su rotundo éxito, El Paquete comenzó a ampliar su oferta e incluir una sección de clasificados donde los cubanos pueden encontrar productos a la venta y ofrecer los suyos (una especie de Mercado Libre offline). Es mas, El Paquete sirve como medio publicitario para negocios y servicios que quieren insertar su publicidad en ese medio por su amplia cobertura a todos los rincones del país. Me comentaron que incluso en algunos de los programas latinos los conductores saludan a ciudadanos cubanos por sintonizar el programa “gracias al Paquete”.

¿Cómo funciona? Todos los lunes aparece el “muchacho del Paquete” (que puede ser cualquier vecino del barrio) con la entrega semanal actualizada al domingo inmediato anterior. El usuario tiene un corto tiempo para copiar en tarjetas de memoria de algunos GB los contenidos que le interesan. Al final del día pasa el muchacho a recoger el disco duro y en ese momento se le paga. Nadie sabe (ni quiere saber) quienes son los creadores del “El Paquete” pero lo cierto es que es un negocio muy rentable que da trabajo a miles de cubanos y acceso a la información a otros miles basado en una red de pares (“peer-to-peer”) completamente descentralizada (con una lógica muy parecida a los primeros sistemas de distribución de música online como Napster o Kazaa pero en versión física).

Ante la inexistencia de un servicio de televisión por cable y de un adecuado acceso a Internet, El Paquete es una alternativa de acceso a contenidos para todos los ciudadanos cubanos.

Las dos experiencias antes relatadas me hacen pensar en la importancia de las comunicaciones y la conectividad para el desarrollo económico y social de un país. El Perú dio un significativo paso en la liberalización del mercado de las telecomunicaciones a inicios de los noventa, pero ahora ello no es suficiente.

Sin embargo, no es posible que en nuestro país siga siendo tan complicado desplegar infraestructura de telecomunicaciones para lograr la total conectividad y que sigamos apareciendo rezagados en los rankings regionales y mundiales. Pese a los esfuerzos regulatorios desarrollados por el Estado para destrabar dicho despliegue, según la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN) existe un déficit de infraestructura de aproximadamente 30 mil antenas de telefonía móvil. Sumado a eso se encuentra la superposición de competencias de diversos gobiernos regionales y locales que vía ordenanzas deciden prohibir la instalación de infraestructura en sus distritos alegando supuestas razones de salud pública que ya han sido desmentidas incluso por organismos del más alto nivel como la Organización Mundial de la Salud.

Mientras países como Cuba claman por un mayor acceso a Internet y a la información, parece que en nuestro país la promoción del desarrollo de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información siguen siendo relegadas a un, lamentable, segundo plano. Ojalá no tengamos que esperar a que aparezcan mecanismos alternativos de acceso a las comunicaciones o “Paquetes” peruanos que suplan las deficiencias de nuestro actual sistema.

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